Xian en Tren

Decidimos viajar a Xian en el tren nocturno, pues nos apetecía mucho probar el tren pero no queríamos invertir tantas horas en el viaje, y fue un acierto. Aunque creo que todos los trenes no son iguales, el nuestro (Z53) estaba muy limpio y se dormía muy bien, al menos en los camarotes de cama blanda (lo de blanda es un decir).

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Como ventajas respecto al avión, además del precio y que esa noche no gastas en hotel, es que puedes llegar 5 minutos antes de la salida del tren, y no tienes que hacer colas, lo que no es poco cuando estás en China, donde todos empujan como sistema básico de movimiento. Tomamos el tren en la estación del Oeste, hay que tener cuidado porque hay varias en Beijing y están bastante alejadas entre ellas. Nuestros billetes eran de cama de abajo, un detalle, ya que además de no tener que escalar para subir a la cama, te permite estar sentado un rato si te apetece. Me alucinó que cuando llegamos,  uno de nuestros compañeros de camarote ya estaba acostado durmiendo, y el otro tras ofrecernos unas zapatillas y una sonrisa, se encaramó a su litera como si tal cosa… como si cada día trepara.

Además de limpio, el camarote tenía hasta teles individuales, una mesita junto a la ventana, y zapatillas bajo las camas de abajo, comodidad total…

Es muy común ver que las personas, en cualquier tipo de desplazamiento en el que vayan a estar más de cinco minutos, cirran los ojos y duermen, da igual si es sentado en un bus, o de pie en un metro abarrotado de gente. Cuando me dí cuenta de esto entendí que tumbado en una cama, aunque estuviera más dura que una piedra, durmieran toda la noche del tirón… Aunque Vicky y yo también dormimos a gusto a pesar de no ser chinas, pues a esto de aprovechar para dormir nos adaptamos rápido 🙂 No era la primera vez que las dos compartíamos camarote, pues ya lo hicimos cuando nos conocimos, en aquel Viaje por el Amazonas, de Iquitos a Requena.

Fue muy agradable atravesar la ciudad de Beijing observándola a través de la ventanilla del camarote, libres de tráfico,  y también observar el cielo estrellado mientras nos desplazábamos en la noche, antes de caer dormidas profundamente, pues parecía un cielo distinto al que habíamos intuido los días anteriores, tras la gris nube de humo que cubre Beijing.

Al despertar con la entrada del sol por la ventana, vimos que uno de nuestros compañeros de viaje ya no estaba allí, y el otro estaba desayunando un caldo en el pasillo del tren.

Tras una  hora o algo más, llegamos a Xian, la estación está junto a la muralla que encierra el casco antiguo de la ciudad, en una gran plaza. Conseguimos esquivar a todos los taxistas deseosos de captar algún turista incauto, y nos dimos cuenta que los taxistas de la calle, necesitaban leer el nombre del hotel en chino, pues en inglés no se enteraban ni de las direcciones, y nos dirigimos hacia unos policías locales que paseaban por allí, que llamaron a una joven pareja que sabía inglés, para que nos hicieran la traducción, con la que, en pocos minutos estuvimos en el hotel.

Fue aquí donde nos informamos sobre la forma de poder hacer las excursiones, pues aunque lo típico en Xian es el Ejército de Gerreros de Tarracota, mi interés principal estaba en visitar las Pirámides Chinas, de las que conocía su existencia hacía bien poco.

En breve más fotos y un vídeo del trayecto en tren, y la información sobre la Ciudad de Xian y el Ejército de Guerreros de Tarracota.

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5 Respuestas

  1. Chus Pena dice:

    Tienes razón, el tren se ve muy límpio, eso anima para cuando pueda yo hacer un viaje semejante, pero creo que todavía no estoy preparada. Siempre me ha atraído mucho la cultura de China, he leído bastante y supongo que el siguiente paso sería visitárla y si puede ser con una guía experta como tú. Intentaré contratarte. Gracias por compartir tus experiencias.

  2. carmenclerigues dice:

    Gracias por tu comentario Chus, me alegra mucho que el artículo te haya animado a viajar en tren, porque además se que lo vais a disfrutar un montón. Si te atrae China, en cuanto puedas anímate, todo es proponérselo. Recuerda que en realidad este viaje iba a ser a Jordania, pero las cosas a veces vienen de forma distinta, y no hay que preparar demasiado, simplemente HACERLO! Una vez allí, o donde sea, no hay marcha atrás y te adaptas sí o sí.
    Sería un placer acompañarte, no tienes que contratarme 🙂 Besos

  3. Jane Eire dice:

    Carmen, querida has descrito tan bien ese viajes nocturno en tren, que has aumentado las ganas que tengo de hace mucho tiémpo de hacer un trayecto largo en ese medio de transporte, me he sentido contigo en esa experiencia y como conozco bastante de oidas las famosas siestas chinas, aqui se siento, aquí me duermo, me he acordado de alguien cercano que viaja bastante a China y que a adoptado el sistema, en cuanto le dá el bajón, donde sea, se deja caer, hace una siesta de díez minutos y asombrosamente recarga sus energías y vuelve a la marcha. Y asombrosamente me ha sorprendido gratamente el aspecto pulcro del tren, su cama "blanda", su tele………..y yo que te creía traqueteada en un tren abarrotado de gente con los bancos duros de madera, cayendote de sueño y con una vecina cargada de una cesta llena de pollos……El próximo viaje cuenta conmigo, ya lo sabes. 😉 Besitos caraguapa.

    • carmenclerigues dice:

      Hola Jane

      me alegra que te haya gustado el artículo, el tren también te gustaría. En realidad esperábamos el tren cutre y con las gallinas, por eso aun nos gustó más encontrarlo tan limpio y cómodo.
      Cuento contigo, con Chus… ya vamos haciendo piña
      Un Abrazo grande!

  1. 17 mayo, 2011

    […] a Xian en tren, y tras dejar las bolsas en el hotel (en mi caso, seguía sin equipaje) fuimos a ver el ejército […]

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