Los que estudiamos sin Google…

Algunos, con una edad estupenda pero que hace algunos años que acabamos nuestros estudios básicos, aun recordamos muy bien lo que fue estudiar sin google, y sin ordenadores!

Sí, aunque parezca mentira esto ha sucedido en nuestra historia, y lo mejor de todo es que hemos sobrevivido a ello, lo que nos permite disfrutar mucho más de todo lo que tenemos ahora.

El otro día, a raíz de un  tweet reflexioné sobre este tema del cual aun no había podido escribir. Maria Rosa comentaba que el Google traductor ya tenía la opción de traducir al latín, y lo bien que nos hubiera venido tenerlo cuando en  nuestro entonces 2º BUP (ahora creo que equivale a 4º ESO) estudiábamos latín…

Anda, para el latín y para todo!! Esto me hizo recordar lo laborioso (o mejor, farragoso) que era recopilar información de cualquier cosa para realizar un trabajo de investigación.

A pesar de que en casa de mis padres siempre hubieron varias enciclopedias, tanto generales como temáticas, el asunto se complicaba sobre manera…Había que  fotocopiar los artículos que te interesaban  para poderlos subrallar (no pesaban poco cada uno de los tomos), irse a la biblioteca a buscar más información en libros diferentes, con el mismo proceso de fotocopia, más que nada por no andar de un lado a otro acarreando tomos de un kilo mínimo cada uno.

Ya podías darte prisa, pues en tu localidad o barrio todos los niños de tu clase o peor aun, de tu curso tenían que hacer el mismo trabajo, con lo que si no eras avispado cuando llegabas a la biblioteca igual el libro que buscabas estaba ya ocupado. Esto me vino muy bien para intentar llegar siempre primero, algo que he seguido aplicando a lo largo de la vida y que me ha aportado una efectividad estupenda!

Una vez teníamos toda la información fotocopiada y lista, se extraía lo que interesaba de cada fuente, se componía el texto en folios o libreta y por supuesto varias veces en sucio antes de tomar el paso final… la máquina de escribir!

Creo que debía ser por mi carácter, pero al igual que apretaba tanto con el lápiz que nunca pude borrar del todo, ya entonces agujereaba los folios de tanto que apretaba las teclas al escribir, incluso al escribir la letra “O” muchas veces se le hacía un agujero al papel, lo cual me obligaba a volver a empezar.

Cuando te equivocabas no podías borrar, había que volver a empezar el folio, después descubrí una especie de tippex para máquinas de escribir, que eran como unos papelitos que se ponían en el momento entre la tinta y el folio, y volvías a darle a la letra en la que te habías equivocado, para que se pintara en blanco, después lo quitabas y ya escribías lo correcto.

Esto fue un super- invento, que en mi caso sólo me servía puntualmente, pues al apretar tanto la marca se quedaba y en el caso de las “O” no me servía de nada puesto que había agujero.

En definitiva, la investigación en sí era lo de menos, ya que lo más importante era la aventura de buscar, y la incertidumbre sobre el número de veces que tendrías que escribirlo antes de poderlo entregar.

Detalle importante sobre las portadas de los trabajos, que como en la máquina de escribir no podías cambiar el tamaño de la  fuente lo dibujabas a mano, con rotuladores, ceras o las pinturas de moda en cada momento…

El mismo proceso se aplicaba cuando querías ir de vacaciones a algún sitio nuevo: enciclopedia otra vez, guía de teléfonos, buscar la información en revistas, llamar a averiguar los hoteles y precios que habían (de tarifa plana ni soñarlo…), y por supuesto todo a base de “corazonadas” pues no tenías ni las imágenes ni las opiniones de otros usuarios sobre el sitio. Y todo salía siempre bien.

Comparándolo con la comodidad de buscar toda la información en Google y tenerla en segundos… poder escribir sin repetir , con la opción a borrar, y poder hacer un rótulo, con fotos y efectos incluidos en minutos, cuando los padres se quejan de que los hijos no tienen tiempo a jugar yo me pregunto… ¿Qué narices hacen?

Concluyo convencida que los que estudiamos cuando no existía Google somos de otra pasta, y eso que ahora se me haría imposible vivir sin Google, y no me refiero sólo al buscador…

Y aunque no quiero caer en la nostalgia, dejo una pregunta en el aire… ¿os acordáis de lo que era vivir sin móvil…?


Gracias por Compartir!Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail

También te podría gustar...

4 Respuestas

  1. Chus Pena dice:

    Hola Carmen, parece mentira pero esta parte de mi vida se me había olvidado o más bien estos quehaceres, recuerdo que estuve 5 años en un internado, en 3 distintos durante 5 años y allá me iba com mi enciclopedia de 22 tomos para que no me faltase información y no tener que correr la 1ª a la biblioteca, fué muy buena aliada durante mis 5 años de Formación Profesional. ¡Pero nada que ver con haber podido llevar mi portatil con Internet incluído! eso hubiera sido un puntazo, que alegría de solo poder imaginárlo.

    ¡Gracias por refrescarme la memoria!

  2. maria beltran dice:

    Que mi Carmen es un caracter no había duda, que es más lista que el hambre tampoco, a sus palabras me remito y desde luego suscribo todo lo que ella escribe, siempre es un placer leer o escuchar lo que su fértil mente maquina.

    Rendida a sus pies mi hermosa dama.

  3. Fernando dice:

    jajaja en realidad nunca me imagine que la vida sin google podia ser asi? jajaja es decir, yo cuando estaba en la secundaria aun se recurria a la biblioteca y esas cosas, pero ya teniamos computadoras donde tipear la informacion y hacer todo el trabajo mas facil! jaja excelente relato Carmen!! jaja me encanto

  4. carmenclerigues dice:

    Fernando, debes ser tu más joven que nosotras…que estudiamos sin computadoras :))
    Gracias por el comentario,
    Saludos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *